lunes, 14 de agosto de 2017

Las constelaciones perdidas (II)

Hace tiempo estuvimos hablando de las constelaciones perdidas, aquellas que una vez fueron y hoy ya no aparecen en los atlas astronómicos. Mencionamos las más recordadas de las antiguas constelaciones de la cultura occidental que ya no existen: Argo Navis, Quadrans Muralis, Antinoo, etc... 

Sigamos hoy con el listado de algunas de las constelaciones que ya no aparecen en los atlas estelares.

Mons Maelanus

Situada justo debajo de la constelación del Boyero (Böotes), Mons Maelanus fue introducida en el siglo XVII por el astrónomo polaco Johaness Hevelius, pero no tuvo mucho éxito y fue desapareciendo de los atlas estelares con el paso de los años hasta su completa desaparición. Representaba al monte Ménalo (1981 m de altura) de la región de Arcadia (Grecia).

Mons Maelanus está justo debajo de la constelación de Böotes (El Boyero). Johann Bode, Uranographia. 1801

Turdus Solitarius (El mirlo) - Noctua (El Búho)

Aunque fueron constelaciones diferentes, se situaban en la misma zona del cielo (esto es, en la cola de Hydra, la serpiente marina). Turdus fue introducida en 1776 por el astrónomo francés Pierre Charles Le Monnier, pero no tuvo mucho éxito y fue reemplazada posteriormente por Noctua, obviamente tampoco tuvo gran aceptación y también terminó desapareciendo. Hoy sus estrellas se reparten entre las constelaciones de Libra e Hydra.

Turdus Solitarius, tal y como fue representado por Johann Bode en su atlas Uranographia de 1801.

Noctua (El Búho), representado en la cola de Hydra. Celestial Atlas de Alexander Jamieson, 1822

Tarandus vel Rangifer (El Reno) - Custos Messium (El Guardián de las Cosechas)

El Reno fue otra constelación introducida a mediados del siglo XVIII también por Le Monnier. Situada muy al norte de la esfera celeste, intentó rememorar una expedición en la que él mismo había participado años antes en Laponia para determinar que la Tierra estaba achatada por los polos. El nombre del reno le pareció especialmente apropiado ya que son muy comunes por esos lares. Tras casi 180 años en los atlas celestes, terminó desapareciendo de ellos en 1922, cuando la Unión Astronómica Internacional desaconsejó su uso. Hoy esa zona se reparte entre las constelaciones de Cefeo y Casiopea.

Las constelaciones de Tarandus (el Reno) y Custos Messium (el guardián de las cosechas), aparecían juntas en los cielos boreales. Johann Bode, Uranographia. 1801

Junto al Reno podemos encontrar a otra constelación desaparecida, Custos Messium (el guardián de las cosechas). Fue introducida por Joseph Louis de Lalande en 1775 y representaba a un granjero recolectando trigo. Anteriormente a esta débil región del cielo (situada entre las constelaciones de Cefeo, Casiopea y Camelopardalis) se la conocía como el Campo de Trigo. No tuvo mucho éxito y fue rápidamente olvidada, desapareciendo a los pocos años de los atlas astronómicos.

Ramus Pomifer - Cerberus

Representaba al perro de 3 cabezas que custodiaba incansablemente las puertas del Hades y fue introducida por el astrónomo polaco Johannes Hevelius a finales del siglo XVII. Cerbero fue el protagonista del último de los célebres 12 trabajos de Hércules, quien tuvo que capturar a este monstruoso animal y llevárselo al rey Euristeo. A pesar de tratarse de un perro, en las cartas celestes se le representa como una serpiente de 3 cabezas sujetada con mano firme por el semidiós Hércules.

Anteriormente esta región del cielo representaba a una de las ramas del árbol de las manzanas de oro (Ramus Pomifer), undécimo de los trabajos de Hércules, tal y como la describió Johann Bayer. Finalmente desapareció y hoy sus estrellas forman parte de la constelación de Hércules.

Cerberus, sujetada firmemente por la mano de Hércules. Johann Bode, Uranographia. 1801

Triangulum Minus

Posiblemente una de las constelaciones menos imaginativas del cielo. Introducida por Johannes Hevelius en 1687, estaba formada por 3 estrellas que el propio astrónomo había catalogado por primera vez un tiempo antes. Sorprendentemente, fue una constelación que tuvo una buena acogida, apareciendo incluso en el tratado Uranographia de Johann Bode a comienzos del siglo XIX. Finalmente fue cayendo en desuso hasta su completa desaparición de los atlas estelares. Hoy (sorpresa, sorpresa) sus estrellas forman parte de la constelación del Triángulo.


Justo debajo de la constelación del Triángulo se representó a Triangulum Minus, pero no estuvo mucho tiempo en las cartas celestes. Johann Bode, Uranographia. 1801

Gallus (El Gallo)

A comienzos del s. XVII, en 1612, el holandés Petrus Plancius introdujo esta pequeña y débil constelación, ubicada entre Monoceros (el Unicornio), Canis Major y Puppis (la Popa). Tuvieron que pasar 12 años antes de que apareciera en un atlas celeste, en este caso, Usus Astronomicus Planisphaerii de Jacob Bartsch (yerno de Johannes Kepler). Según Bartsch, aficionado a relacionar las constelaciones que creaba con la Biblia, Gallus representaba al gallo que cantó después de que San Pedro negara a Jesús 3 veces. A pesar de aparecer en algunas cartas celestes posteriores, no sobrevivió mucho tiempo y fue quedándose en el olvido.

Carta celeste donde aparece el Gallo. Isaac Habrecht’s Planiglobium coeleste et terrestre. 1666.

Y por supuesto, no faltaron constelaciones creadas en honor a reyes y gobernantes, con el ánimo de ganarse su favor. Evidentemente, estas constelaciones no sobrevivieron mucho tiempo al periodo de reinado de los monarcas/gobernantes homenajeados, y terminaron por caer en el olvido.

Referencias:


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Polaris australis, la estrella del sur. Octans

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